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viernes, 10 de octubre de 2014

PROBLEMAS DE ALIMENTACIÓN EN NIÑOS CON TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA: PAUTAS Y ESTRATEGIAS

Muchos niños con Trastorno del Espectro Autista presentan problemas de alimentación. El tipo y la intensidad de estos problemas varía mucho de un niño a otro, pero todos requieren una intervención específica y poner en práctica programas y estrategias para evitar la cronificación y las consecuencias de no tener una alimentación sana.
Como hemos dicho anteriormente, el tipo e intensidad de los desórdenes alimentarios pueden ser muy variados, pero globalmente, se pueden agrupar en tres grandes categorías:
-          Patrón de selectividad respecto a los alimentos: niños que no aceptan la transición, cambio de texturas, que eliminan de su dieta alimentos de determinados colores o temperaturas y rechazan probar comidas nuevas.
-          Ingesta compulsiva: la conducta de pica y la tendencia a comer o beber grandes cantidades de alimentos y líquidos sin mostrar sensación de saciedad.
-          Hábitos pobres y presencia de conductas inadecuadas en los tiempos de comida: tendencia a oler y tocar los alimentos o dificultad para permanecer sentado.
Las causas de estas dificultades pueden ser muy variadas. Muchos niños con Autismo muestran hipersensibilidad estimular y les hace ser muy sensibles a la textura, la temperatura, o el color. También el rechazo a los cambios ambientales y la necesidad de rutinas puede provocar rechazo a comer en lugares diferentes, a utilizar cubiertos distintos o cambiar de recipientes. Por otro lado, los déficits para organizar y planificar su conducta pueden hacer que coman compulsivamente sin inhibir el impulso de la sensación de saciedad.
El primer paso es hacer un registro en el que anotéis cuáles son las dificultades concretas de cada niño, los alimentos que tolera, las preferencias, describir las texturas, las temperaturas, los lugares y entornos donde los toma mejor, el tiempo que permanece sentado comiendo, las conductas y rituales que lleva a cabo, etc.
Estrategias Generales
  1. 1.      Los tiempos de comida deben ser momentos libres de ansiedad y agradables .
Es fundamental asegurarse de que el momento de la comida no se convierta en una “pelea” y situación estresante entre el niño y el adulto. Aunque en algunas ocasiones se tenga la impresión de que la única solución es “forzar” al niño a comer, con esto sólo se conseguirá condicionar al niño de manera negativa toda la situación de la comida. Los objetivos deben ir introduciéndose de manera progresiva, para que el nivel de esfuerzo, exigencia y cambio sean los mínimos.
  1. 2.      El adulto debe dirigir la situación, pero siempre manteniendo una actitud de confianza y tranquilidad.
La actitud debe ser de confianza, seguridad y tranquilidad, sino los niños perciben la ansiedad del adulto y responden con mayor oposición.
  1. 3.      Asegurar un entorno sin excesiva carga estimular y controlado.
Se debe garantizar una relación positiva entre el niño y el adulto y las

lunes, 21 de octubre de 2013

Los desórdenes de la alimentación en los Trastornos del Espectro del Autismo

Aproximadamente el 5% de las consultas pediátricas están relacionadas con estreñimiento y un 25% con problemas gástricos, un 20% de los casos de dolor abdominal están relacionados con el estreñimiento.
Estamos por tanto ante cuadros más habituales de lo que podamos pensar a priori, y en el caso de niños con TEA esto no va a ser una excepción. Por tanto debemos asumir que los problemas relacionados con el aparato digestivo en niños afectan a la totalidad de la población infantil.

En el caso de los niños con TEA nos vamos a encontrar que además deberemos enfrentar los problemas asociados a los aspectos propios de los TEA. Es decir, Trastorno del procesamiento sensorial, conductas restrictivas, etc…, que van a incidir negativamente en los proceso de alimentación del niño y a aumentar aun más la posibilidad de que estas alteraciones gastrointestinales se den.
Las dietas restrictivas, riesgos y beneficios
Según estudios llevados a cabo en Europa y EE.UU. se estima que alrededor del 50% de las familias de niños con autismo han seguido algún tipo de dieta restrictiva, siendo la más famosa la que elimina lácteos y gluten. Se ha creado una corriente que asocia determinados alimentos con el autismo. A pesar de la innumerable cantidad de estudios que se han llevado a cabo para confirmar este hecho a día de hoy aún no se ha podido comprobar esta relación. Lo que sí se ha comprobado desde tiempos inmemorables es que cuando comes un alimento que te sienta mal tu salud empeora y por tanto también tú conducta. Y esto es aplicable al 100% de la población, tengas autismo o no. Es importante poder separar de forma adecuada los aspectos de la calidad nutricional y de alimentación del niño y la existencia o no de un trastorno.
Muchas familias que pusieron a dieta a sus hijos hablan maravillas del efecto de la dieta. Suelen informar que el niño tenía desórdenes alimenticios y que tras poner a dieta al niño su conducta mejoró de forma inmediata. Lo que suelen obviar en esta explicación es que no fue sino hasta el momento de poner a dieta al niño cuando se trabajó su desorden alimenticio. Y al ir resolviendo este desorden alimenticio el niño mejoró. Es decir, no fue la dieta en sí lo que produjo la mejora en el niño, sino la intervención que se llevó a cabo para resolver el desorden de alimentación.
Con esto no quiero decir que haya niños que realmente necesitan eliminar determinados alimentos de su dieta, ya que la prevalencia de alergias e intolerancias entre niños con autismo no va a diferir demasiado del resto de niños. Y obviamente si se retiran los alimentos que le provocan malestar, el niño va a mejorar a nivel global sí o sí. Muchas familias que inician algún tipo de dieta con sus hijos, cuando la abandonan no notan retrocesos, de hecho muchas informan de un mayor avance. Es decir, que debemos ser muy cuidadosos con este aspecto y saber diferenciar entre un desorden alimenticio y una alergia o intolerancia. Existe una máxima que dice “Somos lo que comemos”, es muy importante el tener una alimentación sana y equilibrada para tener un buen estado de salud, al igual que lo es tener hábitos saludables de vida, hecho que nos dará un mejor estado de salud y por tanto mejorará nuestra calidad de vida a nivel global, y en el caso de un niño con autismo esto también es aplicable.
Cada vez se documentan más casos de niños con TEA que presentan graves alteraciones relativas a su alimentación. Carencias de vitamina C (En el Reino Unido se han dado diversos casos de escorbuto), carencias en vitamina B12, desnutrición, hipocalcemia, etc… Sean muy cuidadosos con los suplementos alimenticios, un abuso de los mismos puede producir problemas de salud en el niño, incluyendo trastornos en el metabolismo o alteraciones del sistema inmune. Si su hijo requiere de algún tipo de dieta restrictiva siga los