jueves, 7 de noviembre de 2013

En los Estados Unidos en el 2012, uno de cada 50 niños de entre 6 y 17 años de edad presentó alguna forma de autismo

Actualmente es preocupante el aumento de número de niños afectados por el espectro autista. En los Estados Unidos en el 2012, uno de cada 50 niños de entre 6 y 17 años de edad presentó alguna forma de autismo, en comparación con la situación cinco años atrás, en la que uno de cada 88 tenía autismo, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.
Ante tales evidencias, la Dra. Jaquelyn McCandless, autora de Children with Starving Brains: A Medical Treatment Guide for Autism Spectrum Disorder (Niños con los cerebros hambrientos, una guía del tratamiento médico para el trastorno del espectro de autismo) quien pertenece a la Sociedad de Psiquiatría y Neurología Americana, tiene una interesante opinión: "Existe un gran problema, porque millones de dólares han sido gastados en investigaciones genéticas buscando a ese gen tan elusivo que causa el autismo y nadie jamás ha podido localizarlo. Ciertamente, nosotros sabemos que hay susceptibilidades genéticas en muchos de estos niños, pero no hay un patrón claro, y las epidemias no son genéticas. Yo pienso que algo de la investigación y dinero podría ir a su tratamiento, el cual es la necesidad más grande, en vez de gastar todo el dinero y todo el esfuerzo en investigaciones genéticas que no ayudan a todos nuestros niños enfermos".
En cuanto al tratamiento,
la Dra. McCandless refiere: "Un cerebro óptimo que está sano y un sistema metabólico que esté funcionando, ayudará a un niño a responder mejor a nuestras terapias educativas y del comportamiento. Sabemos que hay ciertos niños, que no están tan dañados, quienes sí responden positivamente y se ha sabido de unos pocos quienes han mejorado sólo con terapia del comportamiento, porque sabemos que el estímulo del cerebro aumenta el crecimiento neural, y mientras los niños van creciendo, sus intestinos van poniéndose más saludables. Pero principalmente lo que nosotros sentimos, es que la combinación de las intervenciones de comportamiento y educativas con lo bio-médico, donde los niños tienen un sistema intestinal saludable y un sistema inmunológico saludable, les ayuda a tener un mejor progreso total, a la vez de tener una mejor salud".
Luego añade: "Lo que he aprendido, es que estos niños tienen deficiencias nutricionales y problemas de absorción, así que no están consiguiendo los nutrientes que el cerebro necesita para funcionar al nivel que necesita para operar normalmente. Así que, estos niños, por sus intestinos deteriorados y por sus sistemas inmunológicos deteriorados, no pueden obtener los nutrientes que el cerebro necesita para funcionar correctamente. Yo no sé si hay algunos niños quienes no tienen problemas gastrointestinales. De hecho, alguien hasta podría decir que el autismo es una enfermedad intestinal porque, casi invariablemente estos niños, cuando se les hace una endoscopía, se les encuentra intestinos inflamados y nódulos linfáticos inflamados, un intestino que está claramente incapacitado de tomar los nutrientes de los alimentos y descomponerlos, los cuales son necesarios para nutrir el cuerpo.
Así que, yo diría que el intestino es el principal y el primer sistema en ser afectado. Y lo que nosotros sabemos es que el mercurio que es inyectado en las vacunaciones muy tempranas daña los intestinos y deteriora el sistema inmunológico. Así que los dos principales sistemas fisiológicos que son afectados por las toxinas que ellos reciben son los intestinos y el sistema inmunológico. Esto crea un círculo vicioso; se deteriora el sistema inmune y los niños comienzan a tener muchas infecciones. Los antibióticos son otro factor que daña los intestinos y deteriora el sistema inmune. El intestino inflamado es susceptible a la invasión por los patógenos como los hongos y las bacterias, y entonces los antibióticos van mas allá inflamando el intestino y matando a las buenas bacterias protectoras, así que se crea un ciclo de lesión al intestino, debilitación inmune, más lesión, y un intestino que no puede absorber apropiadamente los nutrientes, y un sistema inmunológico que no puede mantener al niño bien".
Basados en esas conclusiones de las investigaciones de los expertos, los esposos Myrna Sterling y Maurizio Oronzo, residentes en Miami (debido a las respuestas muy satisfactorias en el tratamiento aplicado a su hijo Alex), decidieron crear una Fundación sin fines de lucro para ayudar a los padres que necesitan de estas experiencias, y prestar ayuda tanto en conferencias, ayudas individualizadas y guía antes de la primera visita con el experto en autismo y ayuda con los costos de la primera consulta. Ellos insisten: es una fundación sin fines de lucro.

Información: Fundación Gmautismfundation
Telf: 786.5292459/ www.gmautismfoundation.org
Email: info@gmautismfoundation.org

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