Sin embargo hay un aspecto a tener en cuenta, y es la cronología. El autismo se detecta a partir de los 16 a 18 meses (que es cuando se manifiestan las primeras conductas relacionadas con el autismo), mientras que en el caso de la anorexia es muy difícil que aparezca antes de la adolescencia. Sin embargo
sí comparten algunos aspectos nucleares, tales como: Altos niveles de ansiedad; Conductas restrictivas; Conductas obsesivas; Tics; Déficits en la Teoría de la Mente (5). De igual forma, aspectos relacionados con la coherencia central son compartidos. Así como un chico con autismo puede recordar detalles increíbles de una película pero luego ser incapaz de explicarla, en las chicas con anorexia esto también sucede.
En 1983 Gillberg ya se refería a la posible relación entre el autismo y la anorexia nerviosa (7), es decir, hace ya 30 años, pero diversos estudios refuerzan la posible conexión entre la anorexia nerviosa y el autismo. Ya en el año 2009 la revista Time publicaba un artículo donde hablaban de la asociación anorexia – autismo, donde entre otras cosas, se afirmaba que alrededor del 15% al 20% de los pacientes con anorexia también puede tener Síndrome de Asperger. De forma que esta predisposición genética pueda expresarse de forma diferente en varones y en féminas. Siendo por ejemplo en los varones un modelo de obsesión los trenes, o los dinosaurios, o los planetas -por ejemplo-, mientras que en las féminas conducirían sus obsesiones hacia cierto perfeccionamiento físico, en este caso la delgadez. Otro de los aspectos que se citan es el relacionado con la Teoría de la Mente a la que nos referíamos al principio del artículo. En este caso, a mayor tiempo dura la anorexia, mayor dificultad empiezan a tener las chicas en el reconocimiento de las emociones de los demás. En septiembre del año 2011 se publicó un artículo en la revista British Journal of Clinical Psychology (6) donde las mujeres con Anorexia Nerviosa daban una mayor puntuación en los test de medida del Cociente del Espectro del Autismo.
En el estudio publicado el 31 de julio en la revista BioMed Central Molecular Autism, porSimon Baron-Cohen y colaboradores(8), profundizan nuevamente en este particular. En este estudio participaron 66 chicas entre 12 y 18 años con un diagnóstico de anorexia. Les aplicaron las pruebas de medición de autismo y compararon los resultados con 1.609 pruebas realizadas a chicas sin anorexia. Se midieron los resultados referidos al Cociente del Espectro del Autismo (AQ), cociente de empatía (EQ) y el cociente de la sistematización (SQ) entre ambos grupos. El resultado mostró que las pacientes con anorexia tienen una mayor puntuación AQ y SQ. La puntuación EQ se redujo, pero sólo en el grupo de menor edad y que se evaluaron según los informes parentales. Usando los resultados de EQ-SQ para calcular “tipos cognitivos”, los pacientes con anorexia eran más propensos a mostrar el perfil de tipo S {sistematización (S) mejor que la empatía (E)}, en comparación con las féminas normotípicas. Estadísticamente se atribuye el tipo S de perfil a varones, es por ello que las féminas con anorexia que dieron este perfil entrarían dentro del modelo teórico de Baron-Cohen de la masculinización del cerebro de la mujer con Asperger. Esto implica que las mujeres con anorexia nerviosa tienen muchos rasgos autísticos. Según Bonnie Auyeung, que participó con Baron-Cohen en el citado estudio, dijo que estos hallazgos sugerían que una proporción de féminas con autismo pueden haber sido pasadas por alto porque los especialistas las identifican primero con la anorexia, quedando relegados a un segundo plano las conductas que estarían dentro de los TEA. Simon Baron-Cohen, autor principal del estudio, señaló que el autismo y la anorexia comparten ciertas características, tales como los comportamientos y actitudes rígidas, una tendencia a estar muy centrado en uno mismo, y una fascinación por el detalle. Ambos desórdenes también comparten diferencias similares en la estructura y función de las regiones del cerebro implicadas en la percepción social. A pesar de que parecen existir ciertos fenotipos cognitivos y neuronales comunes entre ambos trastornos, aún no es posible determinar exactamente cuales son.
Otro estudio publicado este mismo mes de Septiembre en la revista European Eating Disorders Review(9) destaca que las personas con trastornos de la alimentación son más propensos a tener un diagnóstico de un Trastorno del Espectro del Autismo. Pero además de esta propensión, tampoco podemos obviar que este tipo de trastornos provocan una mala calidad de vida a futuro. Sobre este aspecto se publicó en el año 2009 un estudio sueco(11) que precisamente abordaba el problema sobre el mal desempeño vital de las personas con trastornos de la alimentación, y donde nuevamente aparecen en el estudio continuadas referencias a los TEA. Pero los aspectos nutricionales no son una cuestión baladí, ya que según otro estudio (12), la anorexia nerviosa se encuentra asociada a una paulatina degradación en las capacidades de la Teoría de la Mente de la persona con el trastorno. En resumen, la capacidad de comprender el punto de vista de otros se ve alterado con una mala alimentación, aunque cuando esta se regula, esta carencia puede compensarse nuevamente.
Estos estudios nos indican que existen muchos aspectos coincidentes entre la anorexia nerviosa y los TEA. A su vez, vemos como las prevalencias son muy similares y curiosamente los porcentajes de sexos se invierten, siendo la anorexia más femenina y los TEA más masculinos en cuanto a la proporcionalidad. Podemos comprender mejor las teorías, que tanto Baron-Cohen como Attwood defienden, referidas a las diferencias de género entre varones y féminas en los TEA. Basándonos es estos estudios, podríamos pensar (aunque siempre dentro del campo de las elucubraciones) que aproximadamente una cuarta parte de las chicas con anorexia podrían a su vez tener un diagnóstico de Síndrome de Asperger que sencillamente quedó oculto por el diagnóstico de anorexia. Esto haría que el número de féminas con un diagnóstico de TEA podría aumentar considerablemente, quizás rompiendo esa desproporcionalidad de género existente en la actualidad en los TEA.
Pero en cualquier caso, es bien cierto que para aquellos profesionales que trabajan a diario con personas con anorexia, estos estudios les pueden ser de gran utilidad a la hora de enfrentar las terapias encaminadas a resolver este peligroso trastorno de alimentación desde un nuevo punto de vista.
Bibliografía:
- Lask B, and Bryant-Waugh, R (eds) (2000) Anorexia Nervosa and Related Eating Disorders in Childhood and Adolescence. Hove: Psychology Press. ISBN 0-86377-804-6
- Invernizzi, Giordano (2006) (en italiano). Manuale di Psichiatria e Psicologia clinica, terza edizione pag 237. McGraw-Hill. ISBN 88-386-2393-7.
- Merck, Research Laboratories (2008) (en italiano). The Merck Manual quinta edizione pag 1795. Springer-Verlag. ISBN 978-88-470-0707-9.
- Keski-Rahkonen Anna, Hoek HW, Susser ES, Linna MS, Sihvola E, Raevuori A, Bulik CM, Kaprio J, Rissanen A. (2007). «Epidemiology and course of anorexia nervosa in the community.». Am J Psychiatry. 164: p. 1259-1265.
- Harrison, A., Sullivan, S., Tchanturia, K. and Treasure, J. (2009), Emotion recognition and regulation in anorexia nervosa. Clin. Psychol. Psychother., 16: 348–356. doi: 10.1002/cpp.628
- Coombs, E., Brosnan, M., Bryant-Waugh, R. and Skevington, S. M. (2011), An investigation into the relationship between eating disorder psychopathology and autistic symptomatology in a non-clinical sample. British Journal of Clinical Psychology, 50: 326–338. doi: 10.1348/014466510X524408
- C Gillberg – Are autism and anorexia nervosa related? BJP April 1983 142:428; doi:10.1192/bjp.142.4.428b
- Baron-Cohen et al (2013) Do girls with anorexia nervosa have elevated autistic traits? -Mol Autism. 2013 Jul 31;4(1):24. doi: 10.1186/2040-2392-4-24.
- Huke, V., Turk, J., Saeidi, S., Kent, A. and Morgan, John. F. (2013), Autism Spectrum Disorders in Eating Disorder Populations: A Systematic Review. Eur. Eat. Disorders Rev., 21: 345–351. doi: 10.1002/erv.2244
- Hambrook, D., Tchanturia, K., Schmidt, U., Russell, T. and Treasure, J. (2008),Empathy, systemizing, and autistic traits in anorexia nervosa: A pilot study. British Journal of Clinical Psychology, 47: 335–339. doi: 10.1348/014466507X272475
- Elisabet Wentz et al. Adolescent-onset anorexia nervosa: 18-year outcome BJP February 2009 194:168-174; doi:10.1192/bjp.bp.107.048686
- Anna Oldershaw et al. Emotional Theory of Mind and Emotional Awareness in Recovered Anorexia Nervosa Patients Psychosom Med January 2010 72:73-79; published ahead of print December 7, 2009, doi:10.1097/PSY.0b013e3181c6c7ca
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